Tres años después de la final de la Copa Libertadores que perdió ante Fluminense en tiempo suplementario, Boca volverá a pisar el Maracaná. La Justicia de Río de Janeiro falló a favor de Vasco da Gama y confirmó al mítico estadio como sede de la revancha de las semifinales de la Copa Sudamericana, prevista para el martes 20 de octubre a las 21.30.
La resolución dejó sin efecto la medida cautelar dictada el sábado, que amenazaba con mudar el partido. El conflicto había surgido a partir de un planteo del consorcio Fla-Flu, integrado por Flamengo y Fluminense y a cargo de la concesión del estadio. Alegó riesgos de seguridad porque esa misma noche está programado el clásico de básquet entre Flamengo y Botafogo en el Maracanazinho, el estadio cubierto lindero.
El club carioca sostuvo ante el tribunal que una semifinal internacional debía estar por encima de un partido de básquet. Además, recordó que el contrato de concesión prioriza los encuentros oficiales de fútbol organizados por la Conmebol y la CBF, y se respaldó en el Ministerio Público, que en dos ocasiones se había expresado a favor de que la revancha se jugara allí.
Sin plan B
Para el Gigante da Colina, el Maracaná era prácticamente la única salida. Su estadio, São Januário, no alcanza la capacidad mínima de 30.000 espectadores que la Conmebol exige desde las semifinales. La alternativa del Nilton Santos, casa de Botafogo, tampoco convencía a la dirigencia por su césped sintético.
Con el fallo en la mano, Vasco reabrió la venta de entradas. De acuerdo con medios brasileños, antes de que estallara la disputa judicial ya se habían vendido más de 45.000 localidades, un número que anticipa un marco imponente para el cruce.
Antes de esa cita, la serie tendrá su primer capítulo esta noche en La Bombonera. El que avance enfrentará en la final al ganador del cruce entre Atlético Mineiro y Montevideo City Torque. Para el "Xeneize", el camino tendrá una escala cargada de recuerdos: el estadio donde se le escapó la Séptima.